Introducción

A la altura de la jornada 25, el CTA ha reconocido formalmente a través de "Tiempo de Revisión" una serie de errores arbitrales. El club más perjudicado es el Rayo Vallecano, con cuatro casos. Le siguen Celta y Espanyol con dos cada uno. En el lado de los beneficiados aparecen Atlético de Madrid y Barcelona, también con dos cada uno (datos de BeSoccer, febrero de 2026, hasta la jornada 25).

La Liga dispone de un sistema para evaluar a los árbitros y reconocer oficialmente sus errores. Como se expuso en la primera parte, la evaluación asistida por IA, la revisión pública y un cuerpo VAR dedicado se han puesto en marcha a gran velocidad desde el verano de 2025. Pero entre "ser evaluado" y "que se corrija la decisión" hay un abismo profundo. El sistema existe. Entonces, ¿por qué el árbitro sigue sin ir al monitor?

Capítulo 1 – Dos intervenciones y a la nevera: el efecto inhibidor del VAR

La directriz del CTA para la temporada 2025-26 es clara: el VAR debe intervenir únicamente en errores "claros, obvios y manifiestos". Un principio legítimo, alineado con las directrices de la IFAB.

En la práctica, sin embargo, ese principio adopta otra forma. Según desveló el periodista Isaac Fouto en "El Partidazo de COPE" (febrero de 2026, COPE): "Si a un árbitro el VAR le interviene dos veces en un partido, a ese árbitro le sancionan". En palabras de Fouto, "el CTA no quiere la mínima interacción del VAR". Un árbitro que muestra una tarjeta roja directa por criterio propio es valorado positivamente. Pero si se equivoca y el VAR le corrige, la corrección cuenta como "error"; dos errores y el árbitro va a "la nevera", es decir, queda apartado de las designaciones.

Fouto calificó las consecuencias como "extremadamente graves". Ante una jugada dudosa, el árbitro del VAR tiene un incentivo para no intervenir. Intervenir empujaría al principal hacia el umbral del "segundo error", poniendo en riesgo la carrera de un compañero. No intervenir deja la decisión en pie, pero al menos protege el expediente del colegiado de campo. Según Fouto, en un solo fin de semana cinco árbitros fueron apartados por este criterio, entre ellos Gil Manzano.

En cambio, un árbitro que muestra roja directa sin necesidad del VAR recibe elogios. En el Rayo Vallecano–Real Madrid, la decisión de Díaz de Mera de expulsar a Pathe Ciss sobre el terreno de juego fue bien recibida dentro del CTA. El sistema premia al árbitro que no necesita al VAR. Pero al hacerlo, genera estructuralmente un VAR que calla cuando debería hablar.

Capítulo 2 – Los números y su asimetría

La distribución de los errores reconocidos en la revisión pública del CTA deja entrever un desequilibrio. En el lado perjudicado, el Rayo Vallecano destaca con cuatro casos; Celta y Espanyol suman dos cada uno. En el beneficiado, Atlético y Barcelona cuentan con dos cada uno (BeSoccer, hasta la jornada 25). Real Madrid y Barcelona tienen además un caso cada uno como perjudicados. Las cifras son pequeñas, pero la asimetría resulta difícil de ignorar.

Veamos las dos ocasiones que favorecieron al Atlético. La primera llegó el 30 de agosto de 2025, en el partido contra el Alavés. El gol de Giuliano Simeone debió anularse por fuera de juego. Tras el rechace del portero, el VAR Pablo González Fuertes interpretó que el toque del guardameta habilitaba a Giuliano para participar legalmente en la jugada. En realidad, la intervención partía de una posición de fuera de juego: un error de interpretación del equipo VAR. González Fuertes fue sancionado posteriormente.

La segunda se produjo en el partido contra el Rayo Vallecano, el 24 de septiembre de 2025. Koke agarró del cuello al portero Augusto Batalla. El árbitro mostró tarjeta amarilla, pero el CTA reconoció después que la decisión correcta habría sido la expulsión. Al no corregirse sobre el terreno, Koke evitó la suspensión y fue titular en el derbi madrileño —jornada 7— apenas tres días después. La decisión sin corregir permitió al Atlético disponer de su capitán en el partido más importante del calendario.

Es necesaria una nota sobre el tamaño de la muestra. El número absoluto de errores reconocidos en veinticinco jornadas es reducido, y deducir de él una parcialidad deliberada hacia ningún club sería estadísticamente injustificable. Pero el problema estructural es distinto. Cuatro casos en contra de un Rayo Vallecano que pelea por no descender pesan de un modo diferente a dos casos a favor de un Atlético que lucha por el título. Aunque los errores se produzcan de forma aleatoria dentro del sistema, sus consecuencias no se reparten al azar.

Capítulo 3 – Las armas de los clubes y sus límites

¿Qué puede hacer un club que se siente perjudicado?

El 3 de febrero de 2025, el Real Madrid envió una carta formal a la RFEF tras el partido contra el Espanyol, exigiendo la publicación inmediata de los audios del VAR y afirmando que "los hechos ocurridos en este partido excedieron cualquier margen de error humano o de interpretación arbitral". El 17 de febrero se celebró una reunión en la sede del CTA. Y no fue el final: en septiembre de 2025, el Real Madrid escaló el asunto a la FIFA, al considerar que el marco de La Liga no bastaba para resolverlo.

El Barcelona envió una carta a la RFEF el 14 de febrero de 2026, dos días después de la ida de semifinales de la Copa del Rey en el Metropolitano, donde el Atlético venció 4-0. Sin embargo, la carta no era una protesta circunscrita a ese único partido. Expresaba preocupación por las decisiones arbitrales a lo largo de toda la temporada y exigía la publicación de todos los audios del VAR, "con independencia de que se produzca o no una revisión en el monitor". Por coincidencia, fue en el mismo mes de febrero, exactamente un año antes, cuando el Real Madrid había enviado una carta de contenido similar.

Lo que el CTA puede hacer es reconocer errores a posteriori y sancionar a los colegiados implicados. David Gálvez Rascón, el VAR del Girona–Barcelona que no detectó la falta de Echeverri sobre Koundé, fue suspendido de forma indefinida. Daniel Jesús Trujillo, el VAR del Real Madrid–Real Sociedad, fue degradado a asistente de VAR. El sistema se mueve. Los árbitros son sancionados. Pero si el CTA tiene la obligación formal de responder a las quejas de los clubes, o un plazo para hacerlo, no puede confirmarse a partir de la información pública disponible. Y por encima de todo, ninguna protesta puede revertir retroactivamente un resultado.

El sistema funciona no como "corrección en tiempo real", sino como "registro a posteriori". Los clubes pueden enviar cartas. El CTA puede sancionar árbitros. Pero el marcador no cambia.

Capítulo 4 – La dualidad del Atlético

Diego Simeone ocupa desde hace mucho un lugar en el paisaje del fútbol español como crítico del sistema arbitral.

El 24 de enero de 2024, en la rueda de prensa previa a los cuartos de final de la Copa del Rey contra el Sevilla —justo después de que se publicaran los audios del VAR del Real Madrid–Almería—, Simeone dijo: "Los árbitros están pasando momentos de mucha presión. Segurísimo. El VAR los mejora, pero al mismo tiempo los expone. Esa es la realidad. No importa qué es lo que se filtra, sino lo que pasa, pero se piensan que somos todos tontos. Eso es lo que da bronca" (beIN Sports, 24 de enero de 2024). Una articulación sin tapujos de la desconfianza estructural hacia el propio VAR.

Casi exactamente un año después, el 17 de enero de 2025, en la rueda de prensa previa al partido contra el Leganés —en pleno debate sobre el arbitraje del Real Madrid–Celta—, la respuesta de Simeone fue breve: "El partido de ayer no lo vi. Me contaron episodios que pasaron como los hay desde hace cien años. No sé qué les sorprende…" (AS / Mundo Deportivo, 17 de enero de 2025). Los favores arbitrales hacia el Real Madrid no eran un fallo del sistema, parecía insinuar, sino un mal crónico enraizado en el terreno del fútbol español.

Y sin embargo, en la temporada 2025-26, los propios datos oficiales de errores reconocidos por el CTA sitúan al Atlético entre los principales beneficiados. El gol en fuera de juego de Giuliano. La tarjeta insuficiente por el agarrón de Koke. Ambos fueron reconocidos como errores por el CTA; ambos favorecieron al Atlético. Crítico y beneficiario a la vez. La dualidad resulta incómoda.

Pero este no es un problema exclusivo del Atlético. Es un problema estructural. Como se ha expuesto en los capítulos anteriores, el efecto inhibidor sobre el VAR genera errores, y esos errores aterrizan de forma asimétrica en función de la clasificación y el calendario de cada club. En una jornada el Atlético se beneficia; en otra, el Rayo paga el precio. Los errores no son producto de una intención dirigida hacia ningún club concreto, sino de una varianza aleatoria alimentada por el incentivo a no intervenir. Cualquier club puede encontrarse en cualquiera de los dos lados. El "desde hace cien años" de Simeone apunta, sin pretenderlo, al corazón de esta estructura. El problema no son las decisiones individuales, sino el sistema que las produce.

Conclusión

El sistema existe. Las medidas de transparencia avanzan: evaluación con IA, Tiempo de Revisión, cuerpo VAR dedicado, publicación de audios, convenio laboral. Todo, logros de los últimos dieciocho meses. Pero cuando un mecanismo de incentivos que sanciona "dos intervenciones", un proceso que solo puede reconocer errores a posteriori y la ausencia de obligación de respuesta ante las quejas de los clubes convergen, el sistema deja de ser garantía de acierto y se convierte en un aparato que "registra oficialmente" la ausencia de acierto.

Lo que el caso Negreira puso al descubierto no fue solo la corrupción de personas u organizaciones concretas. Fue un principio: la transparencia no consiste en crear instituciones, sino en que esas instituciones se ganen la confianza. La maquinaria se ha montado a toda velocidad. Pero entre "tener la maquinaria" y "que la maquinaria funcione" queda todavía distancia. La reforma arbitral de La Liga sigue en construcción.

Práctica de Cholismo de hoy
No dejes que la rabia por una decisión se diluya solo en emoción. La próxima vez que se descarte un OFR, detente y piensa quién dejó seguir la jugada, bajo qué incentivos y por qué. Poner en palabras las contradicciones del sistema convierte la frustración en crítica.